Llega el tiempo de una cena con sabor a despedida. El punto de tensión que se ha generado en torno a las autoridades religiosas llega a un nivel de no retorno, con un desenlace inevitable. Los discípulos apenas comienzan a intuirlo, pero no se enteran de las magnitudes ya predichas por el Maestro en… Seguir leyendo «¿Soy yo acaso, Señor?»
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«¿Conque darás tu vida por mí?»
Sabemos más identificar en nosotros las penas que las alegrías, los desalientos que las ilusiones. A veces sentimos que inútilmente gastamos nuestras fuerzas. Por eso en nuestra relación con Dios es más frecuente la queja y la súplica que la alabanza y la acción de gracias. Pero, más allá de las penas y adversidades, o… Seguir leyendo «¿Conque darás tu vida por mí?»
¡Perfume a tus pies!
Escucha y obediencia son dos palabras que parecen “fuera de moda” y, sin embargo, son las clave para tener una experiencia de encuentro, que nos hace salir de nosotros mismos y vincularnos con la realidad de Dios. Ya terminando la Cuaresma, este tiempo de desierto, ocasión para dejarnos encontrar por Dios, oportunidad para comprender más… Seguir leyendo ¡Perfume a tus pies!
¡Hosanna!
[cmsmasters_row][cmsmasters_column data_width=»1/1″][cmsmasters_text] Estamos a las puertas de la Semana Santa, en la que contemplamos más de cerca el Misterio Pascual de Cristo. Venimos de transitar el desierto y, en él, de saborear la experiencia de un Dios cercano que nos acompaña y guía hacia la libertad, que comprende nuestras heridas y fragilidades, y que nos… Seguir leyendo ¡Hosanna!
«¡(Te)Quiero, queda limpio!»
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:«Si quieres, puedes limpiarme».Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo:«Quiero: queda limpio».La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente:«No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por… Seguir leyendo «¡(Te)Quiero, queda limpio!»
¿¡Perder para ganar!?
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me… Seguir leyendo ¿¡Perder para ganar!?
«¡No tengáis miedo!»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a… Seguir leyendo «¡No tengáis miedo!»
Un Corazón compasivo
En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos… Seguir leyendo Un Corazón compasivo
El Cuerpo de Cristo
[cmsmasters_row][cmsmasters_column data_width=»1/1″][cmsmasters_text] En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «Cómo puede este darnos a comer su… Seguir leyendo El Cuerpo de Cristo
¡Ven, Espíritu de Paz!
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría… Seguir leyendo ¡Ven, Espíritu de Paz!